Para las autoriodades judiciales, la madre permaneció indiferente a los ataques que sufría su hija.

Un fiscal la consideró partícipe necesaria de los abusos. Para él, hay indicios de que sabía y no hizo nada para evitarlo. 

Una hipótesis afianzada con pruebas e indicios cimienta la acusación que hizo ahora el fiscal de Instrucción Nº 3, Esteban Roche, contra Carina Valeria Di Marco: que la mujer sabía que su pareja, Lucas Matías Gómez, abusaba desde hace tiempo de su hija mayor, Florencia Abril Di Marco, y nada hizo. El 22 de marzo de este año, mientras ella daba a luz al tercer hijo que tienen en común, Gómez asesinó a su hijastra de 12 años, después de violarla. Por ello, el fiscal la acusó como partícipe necesaria de los ultrajes y solicitó que sea condenada en un eventual juicio oral a 17 años y seis meses de prisión, según le informó a El Diario una fuente judicial, el viernes.
Si Di Marco hubiera denunciado a su concubino; si hubiera actuado cuando las maestras de Florencia le comentaron que la nena les había confiado que él la tocaba; si ella hubiera dejado de convivir con él, evitando que la chica compartiera techo con su agresor, los abusos no habrían continuado y tal vez Florencia hoy estaría viva.
En rigor, el representante del Ministerio Público Fiscal consideró que Di Marco ha sido “partícipe necesaria del delito de abuso sexual con acceso carnal, triplemente calificado: por ser guardadora, por el vínculo y por la convivencia preexistente con un menor de 18 años”, especificó la fuente.  Es la misma calificación por la que la jueza Palacios procesó a la mujer y dispuso mandarla a la cárcel, con prisión preventiva, el pasado 6 de abril.

Fuente: El Diario

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