Eran vecinos y se conocían desde hace 21 años. Pero el conflicto bélico en Medio Oriente los obligó a escapar y cada uno siguió su camino. La semana pasada, la Provincia gestionó y trajo de Córdoba a la familia de Joseph (36), que ya sabía de San Luis gracias a los mensajes por WhatsApp que se mandaba con George (33).

La historia de los dos amigos sirios que escaparon de la guerra, se reencontraron en San Luis y quieren vivir felices con sus familias.

La historia de los dos amigos sirios que escaparon de la guerra, se reencontraron en San Luis y quieren vivir felices con sus familias.

Tranquilos y en paz. Así se los ve hoy a los dos amigos sirios que viven en las residencias de la Universidad de La Punta, junto a las otras 3 familias que acogió San Luis, en su rol de Estado Llamante. Es que mientras el equipo de ANSL y la traductora (Susana Abdala) ajustaban los equipos para la entrevista, el único ruido que se escuchaba afuera era el de los hijos de los refugiados, corriendo y jugando con un skate y una pelota.

Si bien prefieren no hablar de sus últimos días en Siria, sí recuerdan con alegría cómo se conocieron: trabajando en una fábrica en Alepo. Eran vecinos y vivían a menos de 25 metros uno del otro, por lo que con el tiempo se fueron haciendo grandes amigos, junto a sus esposas (Maya y Georgina) y niños.

Pero la guerra los obligó a dejar sus hogares y las reuniones que compartían semanalmente. Fue así que a mediados de marzo, Joseph pisó la provincia por primera vez junto al contingente de 12 personas compuesto también por las familias de Antoine y Georgina, y María y George, que llegó desde Medio Oriente.

“Me puse muy contento al saber que vendríamos a San Luis, ya que estábamos enterados por las noticias en internet de que mi amigo estaba aquí. Miraba todo lo que se hablaba de San Luis. Y por la paz y la tranquilidad que se encuentra aquí, especialmente en San Luis, pero también en toda Argentina, quería vivir aquí”, explicó George. Mientras que su compañera agregó: “Nosotros sabíamos que la provincia era muy tranquila, muy cómoda. Y eso nos daba muy buena expectativa para poder vivir y conseguir trabajo”.

Más allá del idioma, sus miradas e incluso tonos de voz, demuestran sinceridad y emoción cada vez que hablan del Corredor Humanitario que impulsó el gobernador. Y aunque no quisieron calificar a los países que cerraron sus puertas a la solidaridad, destacaron no sólo la iniciativa provincial, sino también la calidez de todos los puntanos.

“La gente de aquí me hace sentir muy bien; y compartir con alguien a quien conozco y tengo confianza, es muy bueno también”, contó George.

A pocos menos de una semana de haber llegado desde Córdoba a San Luis, Joseph comenzó las clases de idioma y sus hijos, la escuela. Hoy vive tranquilo, a dos puertas del departamento de su mejor amigo y de otras familias sirias. Ahora, su preocupación no pasa más por refugiarse, sino por aprender el español para ponerse a trabajar.

“Nos gustaría que nuestros hijos sigan creciendo acá. Es lo que queremos, porque estamos buscando paz”, coincidieron George y Joseph.

 

 

Nota, foto y videos: ANSL.

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Fuente: ANSL