Rock duro y versiones pesadas de temas clásicos fueron parte del repertorio de la formación mercedina que actuó en la noche del jueves. El público del Salón Blanco disfrutó un set de pura adrenalina con altos decibeles.

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Rock duro y del bueno sonó en el Salón Blanco con la banda mercedina 50 Amperes.

“Estamos con la electricidad todo el día. Reparamos todo el tiempo motores eléctricos, cargadores de baterías, soldadoras y vimos un relojito que indicaba 50 amperes, y de ahí surgió la idea del nombre”, contó Mirco Bonato (voz), quien junto a su hermano Franco (guitarra) tienen un taller de electromecánica en Villa Mercedes.

La agrupación se completa con César Mascarell en bajo, Georgi García en batería y José Alfaro en percusión. Llamaron la atención las congas de Alfaro en una agrupación de rock pesado, a lo que Mirco argumentó: “La usan los Guns (N’ Roses) y a nosotros nos viene bien en las baladas”. En efecto, se las pudo apreciar en toda su dimensión desde el mismo inicio del show en la versión pesada de “Misión imposible”, tema de Lalo Schifrin con el que abrieron el recital brindado en el Salón Blanco.

El clásico “Born to be wild” (Nacido para ser salvaje) de Steppenwolf,  interpretado en castellano, y “Que sea rock” de Riff, fueron algunos de los puntos altos de la noche donde seguramente, la intensidad de corriente eléctrica habrá superado los 50 A.

“Esto es fantástico y hay que aprovecharlo”, decía la voz líder de 50 Amperes en relación a la propuesta del Gobierno de la Provincia para que los artistas locales lleguen al público puntano. “Esto no existe en ningún lado y nosotros, que recorremos muchas partes del país, podemos dar fe de ello. Por eso estamos muy contentos con la posibilidad que se les da a las bandas emergentes de poder participar en este tipo de eventos para la promoción de su arte, está muy bueno”, concluyó.

Nota: Adolfo González.

Fotos: Jésica Flandes.

Video y edición: Juan Moyano.

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Fuente: ANSL

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