Doble rol. Carina Di Marco, madre de la víctima y acusada como partícipe necesaria de los abusos. Foto: Luciana Gismondi.

Son una peluquera, su marido y su hermana y la mamá de una compañera de escuela de la nena asesinada. Carina Di Marco está procesada como partícipe de las violaciones que sufrió su hija.

Cuatro testigos que viajaron desde Mendoza declararon el lunes en el Juzgado Penal 3 de San Luis, que investiga si Carina Di Marco tuvo responsabilidad en los abusos que derivaron en la violación y asesinato de su hija Florencia Di Marco, de 12 años. Son una peluquera, su marido y su hermana y la mamá de una nena que fue compañera de escuela de la víctima. Los tres primeros testigos ratificaron lo que ya habían expresado en la Justicia de su provincia: que sabían que una maestra de Florencia le informó a Carina que la chiquita le había confiado que su padrastro, Lucas Gómez, la acariciaba, lo que daría indicios de que era sometida desde hacía tiempo. La otra testigo manifestó que, a su entender, Carina no ignoraba que Gómez ultrajaba a su hija.

Gómez fue procesado y enviado a la cárcel como autor de la última violación y el homicidio de Florencia. Se suicidó el 10 de mayo en el Complejo Penitenciario “Pampa de las Salinas”, dos días después de que le tomaran la muestra de ADN que confirmaría más tarde que había violado a su hijastra.

La jueza Penal 3, Virginia Palacios, también procesó con prisión preventiva a Di Marco, como partícipe necesaria de los abusos que precedieron a aquél que llevó a la muerte a la menor. Con Gómez ya fallecido, las averiguaciones judiciales apuntan a determinar si Di Marco, en efecto, tenía conocimiento o sospechaba que su pareja atacaba a su hija.

En su momento, Carina aseguró que nada sabía, que desconocía que tenía “una bestia durmiendo en su casa” y afirmó que ella misma era víctima de los maltratos de Gómez.

Sin embargo, la magistrado resolvió procesarla con indicios de que estaba al tanto de lo que su pareja le hacía a la nena y de que se comportó con desidia y omisión, posibilitando de esa forma que los sometimientos se extendieran en el tiempo. De haber actuado, Florencia no sólo no habría sido víctima de más abusos, sino que no hubiera muerto a manos de su padrastro.

El lunes, la peluquera Carina Adriana Pessi ratificó ante las autoridades judiciales de San Luis que en marzo pasado, después del homicidio de la nena, tuvo una charla con Adriana Ramírez, quien fue maestra de Florencia el año pasado en la escuela “Florentino Ameghino” de Palmira, Mendoza.

La pequeña cursó en esa institución hasta mediados del año pasado, cuando Carina y Gómez decidieron mudarse a San Luis.

Ramírez vive frente a la casa de Pessi, en Palmira. Ramírez “me contó que la niña le había comentado en varias ocasiones que el padrastro la acariciaba. Estábamos con mi marido y le preguntamos si desde la escuela no habían podido hacer nada, ella me dijo que no porque no tenían el respaldo de la escuela. Que había convocado a una reunión con la madre de Florencia y le habían comentado lo que la niña había manifestado, y que la madre había dicho que eran todas mentiras. Que en esa reunión estaba María Teresa también”, declaró Carina Pessi, en referencia a otra docente de la escuela.

La testigo dijo, además, que ella escuchó un audio de WhatsApp en el que Ramírez contaba lo mismo que le había manifestado a ella en la peluquería.

Cuando estuvo en el juzgado Penal 3, en mayo pasado, Ramírez no quiso hablar con la prensa sobre su declaración. El abogado que la acompañó, Lucas Soler, le restó importancia a esa charla que la maestra mantuvo con Carina Di Marco. Dijo que fue una comunicación “brevísima”.

Pessi se enteró por una vecina que “las maestras se habían quedado todas calladas cuando declararon ante la comisión (policial) de San Luis”, que la jueza Palacios envió a Mendoza para recolectar información, tras la detención de Gómez. Narró que esa misma mujer le comentó que la directora de la escuela “había convocado a una reunión y que ahí habían dicho como que no tenían que decir nada”.

Después de declarar ante los policías comisionados, “Adriana fue a mi casa –continuó Pessi–. Habló con mi marido. Le preguntó por qué yo había ido a declarar, y le dijo ‘más vale que a mí no me metan en quilombo”.

Laura Pessi y Marcelo Escudero, la hermana y el esposo de la peluquera, también se presentaron el lunes en tribunales, y sus dichos estuvieron en igual sintonía.

Una de las últimas comunicaciones

Grecia Mariel Romero también vive en Palmira. Es mamá de una nena que fue compañera de Florencia en la “Florentino Ameghino”. La mujer de 28 años tejió un vínculo cercano tanto con Carina Di Marco como con la chiquita.

De hecho, en vísperas de que la mataran, Florencia se comunicó con ella desde San Luis. “Me escribió y me contó que estaba contenta por el nacimiento de su hermana, que estaba emocionada”, dijo. El padrastro aprovechó para atacarla cuando Carina estaba en la Maternidad Provincial “Doctora Teresita Baigorria”, para dar a luz a su cuarto hijo, el tercero de la relación con él. Es una nena.

En diciembre pasado, durante las vacaciones, Florencia estuvo tres días en la casa de Romero, justo para su cumpleaños. “Le hicimos una tortita. Estaba feliz de haber venido a Mendoza”, contó la testigo, que sabía que la chiquita nunca quiso mudarse a San Luis, y que había insistido para permanecer en su provincia natal.

Romero contó que conoce a Carina desde hace tiempo y que, según su impresión, antes de que nacieran sus dos hijos varones “cumplía bien su rol de madre (…) luego, al tener a los otros niños, se alejó de la niña. Ya no concurría a los actos de la escuela, no iba a las reuniones, no se juntaba con nosotras a preguntar cosas de la escuela de Florencia”.

En enero, Carina le había confiado que tenía problemas de pareja con Gómez. Cuando le preguntaron si, conforme a su criterio y conociendo la historia vital y familiar de Florencia, pensaba que Carina Di Marco podía saber o sospechar que su hija era víctima de abusos por parte de su padrastro, la testigo contestó que sí, que para ella, “algo sabía”. “Por algo se quería separar en enero. Se la veía muy molesta (…) Tomar a sus hijos e irse, es porque ella algo sabía. No sé de antes, pero de enero seguro”, refirió.

Fuente: El Diario

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