Con la firma de un decreto, Alberto Rodríguez Saá, reestructuró la carrera policial y sus jerarquías beneficiando a más de 2.400 efectivos.

Hay numerosas teorías del Estado, que nos señalan cuáles son sus funciones. Alguna propone un Estado que controle cuasi absolutamente la economía, los medios de producción y administre la propiedad social. Un estado prácticamente omnímodo cuya experiencia más cercana se vivió en la URSS comunista. Otras en cambio proponen un Estado mínimo, donde su participación en la economía es nula, que no debería ni tan siquiera tener un Banco Central y que se limitase a proponer y ejecutar unas pocas reglas de convivencia. En medio, todas aquellas que pueda imaginar. No obstante existe consenso, en la práctica, de que el Estado no puede desatender el tema de seguridad.

En Argentina, existen tres niveles estatales. El nacional, el provincial y el municipal. Los niveles de responsabilidad y acciones son obviamente proporcionales a su responsabilidad territorial. La seguridad exterior está a cargo de la Nación de manera exclusiva, mientras que a los municipios les corresponde, por ejemplo, sancionar a quienes no respeten normas de tránsito y colaboran con la seguridad manteniendo iluminados los espacios públicos. Los estados provinciales tienen a su cargo prevenir la comisión de delitos comunes y sancionar a quienes los cometan.

Es tan compleja y transversal la obligación del Estado de garantizar la seguridad de los ciudadanos, que se entrecruzan facultades legislativas, ejecutivas y judiciales, y los tres niveles estatales deben involucrase muchas veces en temas comunes. Por ejemplo en el flagelo de la droga.

Es necesario que cada uno cumpla adecuadamente su función para que todos tengamos seguridad. Ayer, el gobernador, Alberto Rodriguez Saá, firmó un decreto, muy bien recibido por los integrantes de la Policía. No solo por los beneficios directos que tendrán más de 2.400 efectivos, sino también por la reestructuración de la carrera policial, la estructuración de las jerarquías y la estabilidad.

Un aporte que el Estado provincial realiza a la seguridad de todos. No es menor que quienes tienen el deber de cuidarnos y protegernos, se sientan a gusto en su función.